Es un pecado de excesos, de acumulación innecesaria y desesperante de riquezas.
| También se le conoce como Codicia Imagen: Avaricia de Pieter Brueghel |
San Tomás de Aquino dijo que era un pecado contra Dios, pues solo él puede dar y quitar las cosas que los humanos tienen, y este pecado busca suplantar al Áltísimo por cosas materiales temporales.
Pero la avaricia, en su contexto de males que genera capitalmente en los humanos, conlleva a corromper las personas pues lleva a la deslealtad y a traicionar en beneficio estrictamente egoísta.
La búsqueda eterna de acumulación de riquezas temporales pudiese provocar el robo, hurto y el engaño a los demás para obtener estos bienes.
La Iglesia Católica se preocupa mucho por la avaricia, pues puede incluir la Simonía, la compra y venta de cargos y títulos eclesiásticos.
El catecismo católico explica que solo con la Voluntad de Dios se puede vencer este pecado capital, y así aprender a valorar al Todopoderoso.
