domingo, 5 de junio de 2016

Envidia

Al igual que la pereza, está representado en toda la obra y suma a la tristeza como uno de sus sentimientos.

El autor representa a la envidia como ese pesar que sienten los demás 'inquilinos' del infierno sobre los otros pues, desearían tener el castigo del otro. 

Además, esta envidia es capaz de generar otros pecados, incluso capitales. 

El color rojizo que caracteriza la obra, junto a su difuminado gris, habla de la violencia que tiene este Infierno junto a la tristeza que genera el estar allí.

El Infierno de Hernando de la Cruz (1620)


Pereza

Considerado pecado pues "el cuerpo es templo del Espíritu Santo". La Iglesia Católica quiere y necesita a sus feligreses dispuestos a trabajar, con un justo pero no exagerado descanso. 

Este pecado está representado a lo largo de la obra, pues se expresa como esa inacción ante los ataques de los demonios de ese infierno.

El cuadro en su totalidad está representado por un color rojizo, que expresa violencia; y también por una difuminación color gris, lo que transmite una sensación de depresión, característica de la pereza. 

Quizá, por no tener una representación central, la pereza sea un pecado multipresente en la obra. 

Orgullo

Representación del Orgullo en
El Infierno de Hernando de la Curz
La Iglesia Católica le pide a sus feligreses que tengan un denominado 'voto de pobreza', que es la representación de la humildad; lo contrario es el orgullo, también denominado como soberbia. 

Al no expresar los sentimientos de la cristiandad, la autodenominada Embajada del Cielo en la Tierra considera que el orgullo está muy relacionado con la avaricia y busca la satisfacción de deseos vanidosos antes que ayudar al prójimo. 

El artista la representó centralmente con una figura masculina con una corona, lo que hace presumir que es un sujeto de la nobleza, casta que siempre se ha relacionado con poca humildad y mucha soberbia. Principalmente por su autoritarismo al mandar. 

Además, se ve la representación de otros sujetos que pudiesen ser parte del 'tren monárquico'. 

A su vez, el color rojizo está mayormente representado lo que significa que este pecado es pagado con mucha violencia (o se presume que la causa).

La envidia es un pecado relacionado con muchos otros, por lo que su peso en El Infierno es conferido en un lugar muy cerca del centro por su amplio énfasis. 


Lujuria

Representaciòn de la Lujuria en el cuadro
El Infierno de Hernando de la Cruz
Quizá sea el pecado más sobreexplotado, porque el sexo -indudablemente- vende. 

La lujuria es el deseo exacerbado e incontrolable por algo, especialmente por el sexo. Para una Iglesia que solo pide el sexo dentro del matrimonio y con fines -casi exclusivos- para la reproducción, la lujuria es un pecado.

Más, Hernando de la Cruz en su obra El Infierno se basó en la lujuria con un fin sexual indirecto. 
La imagen está coloreada de rojo, el cual busca transmitir este fin sexual. 

Dentro de la obra, esta escena está en la seccionar superior derecha, lo que implica que es uno de los aspectos que más busca resaltar el autor. 

Se puede visualizar que dos demonios negros abrazan a un hombre en esta seccional, lo que evidencia la lujuria en la homosexualidad, también considerada como pecado por el Catolicismo. 

Más, a la figura femenina, un demonio un poco menos oscuro, la envuelve en lo que parece ser la 'seducción' del pecado. 

El artista representó la lujuria como un pecado principalmente sexual, y lo mezcló con otro pecado de la cristiandad: la homosexualidad. 

jueves, 2 de junio de 2016

Gula

Todo inició con la Creación, cuándo Eva se comió la futa prohibida. Desde ahí, nacieron los demás pecados; por la glotonería de la posteriormente representada manzana.
Según la Pirámide de Necesidades de Maslow, la alimentación forma parte de la base y que, pues, si no se come se muere. Pero, cuando se hace por hacer, se convierte en pecado.
Imagen: Representación de la Gula en El Infierno de
 Hernando de La Cruz

En la obra El Infierno de Hernando de la Cruz, la gula está representada a la derecha del cuadro donde un ser de color negro con ojos penetrantes le suministra lo que simula ser vino a un hombre que tiene una especie de embudo por lo que le entra directamente al tracto digestivo, indicando que no hay sentimiento de placer sino de ingerir por el simple hecho de hacerlo.

A su vez, arriba y a la izquierda de la seccional recortada se ve un cerdo, que es la representación para el cristianismo de la gula.

Se puede visualizar, a su vez, que quién comete el pecado de la gula es un hombre blanco, que medievalmente es el grueso de los feligreses católicos. Y a quién comete este acto, un demonio negro ya le está carcomiendo. Además de la representación del color rojo, que implica los actos carnales de la fornicación y de la violencia.

La gula es evidenciada, en la obra de Hernando de la Cruz, como un pecado matriz pues la misma Eva lo cometió.

La gula es, a su vez, un pecado con una interpretación clara: comer demasiado es una especie de fornicación.